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Entrevista en Diario de Cadiz al director del Labimar 23 mayo 2016

Entrevista en Diario de Cadiz al director del Labimar

“Cádiz vive de espaldas al mar y eso es algo difícil de entender”

TRABAJA en un enclave privilegiado: el Castillo de San Sebastián. Allí es donde se ubica el Laboratorio de Investigaciones Marinas (la primera infraestructura del Campus de Excelencia Internacional del Mar), que dirige desde enero de 2015. Un espacio enfocado a la docencia, la investigación marina y la divulgación científica. Además, pertenece al Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias del Mar y ha dirigido varias tesis doctorales. 

-¿En qué año comenzó a formar parte de la comunidad educativa de la Universidad de Cádiz? 

-Llegué a Cádiz en el año 1993 desde mi Málaga natal. Vine con un contrato precario a tiempo parcial como profesor. Así estuve un par de años hasta que me nombraron profesor. Luego, pasé un año en Estados Unidos realizando investigaciones de ecología y fisiología de algas. En 1998 saqué la plaza de profesor titular y en 2010 obtuve la Cátedra. 

-¿Qué le ha aportado su faceta docente? 

-La docencia es algo que me reconforta y me gusta mucho. Me considero un profesor exigente: pido 100, pero doy 200 porque considero que doy un nivel de calidad alto en mis clases en cuanto a conocimiento y creo que los alumnos, en general, guardan al final un grato recuerdo de su paso por la asignatura de Ecología. 

-¿Cómo llegó a convertirse en director del Labimar? 

-Muchas veces las cosas te van viniendo, por eso es más importante a veces el camino que el final. 

CEI.Mar ya estaba constituido y yo formaba parte de él como investigador marino. Desde hacía años teníamos la idea, un grupo de compañeros y yo, de montar en el castillo un laboratorio de investigación marina. Cuando presentamos la propuesta, mi rector, Eduardo González Mazo, me dijo: “Si quieres un laboratorio, lo vas a llevar tú”. Así que en ese momento comenzó una nueva etapa en mi vida, porque hasta ese momento había sido de docencia, investigación y gestión de la investigación, pero no de temas de este tipo. 

La verdad es que cuando empiezas un proyecto así, descubres cosas en ti que no conocías porque nunca había llevado un laboratorio como este que se dedica a la docencia de grados, la investigación y la divulgación científica a la sociedad. 

-¿Qué importancia tiene para ustedes esa labor de divulgación? 

-Es importante porque con iniciativas como la Feria Científica del Mar o la Noche de los Investigadores podemos generar cantera y nuevas vocaciones, pero también es importante porque el ciudadano debe ser consciente de las potencialidades y riquezas que tiene el mar. Te pongo un ejemplo de mi trabajo: sabemos que cada hectárea de plantas marinas de la Bahía vale entre 15.000 y 20.000 euros, por lo que tenemos sumergido en la Bahía de Cádiz unos 30 millones de euros por los servicios que prestan estas praderas desde muchos puntos de vista: recursos, limpieza del agua, oxigenación, cría y alevinaje de peces, protección contra la erosión de las tormentas… 

No es un valor de explotación, son servicios que prestan estas praderas al ecosistema. 

-¿Es la Bahía de Cádiz entonces un ecosistema rico? 

-Sí, es un ecosistema rico que, a pesar de tener la presión de muchos núcleos grandes de población, mantiene un estado ecológico bastante saludable y aceptable. Tenemos una flora (tanto las praderas marinas como las comunidades de algas), y una fauna, muy relevantes. 

En Europa existen cuatro especies de farenogamas marinas y en la Bahía tenemos tres de ellas. Hemos hecho un seguimiento a lo largo de diez años sobre el estado ecológico de las praderas marinas y podemos decir que estos sistemas están estables, cuando a nivel mundial la regresión de estas especies se sitúa en el 5% por el impacto de las actividades del ser humano. 

Lo cierto es que nuestro entorno marino está bastante bien conservado, es un entorno privilegiado. Nuestra labor es concienciar a la gente de la importancia de conservarlo no solo por la biodiversidad, si no por el papel que cumple cada especie en el ecosistema. 

-¿Piensa que aprovechamos bien toda esa riqueza que puede aportarnos el mar? 

-Creo que Cádiz vive actualmente de espaldas al mar y eso es algo difícil de entender teniendo en cuenta su historia marina y marítima. El mar es nuestra principal riqueza y nuestra principal oportunidad y así lo ha sido durante siglos, por eso considero que se puede mejorar la explotación de los recursos, de una manera sostenible, y aprovechar también la vertiente histórica y cultural del mar. En cualquier otro país europeo se le sacaría mucho más rendimiento. 

-Una de las vertientes que se está rentabilizando desde hace años es la utilización de las algas en la gastronomía. 

-Así es. De hecho, los departamentos de Ecología y Tecnología de los Alimentos tenemos un proyecto de excelencia de la Junta de optimización de cultivos de algas para usos en la alimentación. Estamos haciendo ensayos de cultivos en esteros, en salinas, para intentar recuperar sistemas abandonados y, si esto se consigue, sacar rendimiento económico y ecológico. 

Por otra parte, un compañero de grupo y yo estamos maquetando un libro titulado ‘¿Las algas se comen?’, en el que participa Ángel León. Es un periplo por la biología, la historia, las curiosidades y la gastronomía. Al final del mismo se incluyen 36 recetas de 17 chefs españoles de dos y tres estrellas Michelín. 

-Precisamente Ángel León ha revolucionado la cocina utilizando productos marinos como las algas, lo que hasta hace poco era impensable. 

-Personas como Ángel León llegan al gran público y es importante para nosotros que hagan una apuesta decidida por los productos del mar. Recientemente CEI.Mar ha otorgado unos proyectos de innovación entre universidad y empresa y precisamente el suyo, que se centra en la bioluminiscencia en las microalgas, ha sido uno de los elegidos. 

-CEI.Mar es uno de los grandes impulsores de la investigación marina. ¿Qué importancia tiene el Campus de Excelencia Internacional del Mar? 

-CEI.Mar es una agregación que gira en torno al mar y alrededor de ella se concentran las distintas universidad andaluzas que tienen mar, la del Algarve, Tánger-Tetuán y organismos como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Observatorio de la Armada, el Instituto Español de Ocenografía, el Instituto Hidrográfico de la Marina… El sentido de formar un Campus de Excelencia del Mar es llegar a una masa crítica de investigadores marinos porque unidos es más fácil conseguir grandes logros, que nos equiparen a otras universidades europeas. 

CEI.Mar busca la excelencia docente con la Escuela Doctoral EIDEMAR, en infraestructuras como el Labimar, desde el punto de vista de la investigación, participando en proyectos europeos… 

También es fundamental el punto de vista de transferencia a las empresas, por el que busca la innovación y el fomento de la relación investigación-empresa. Y por último, tiene una vertiente de divulgación científica y de diseminación en la sociedad. 

-¿Diría entonces que la Universidad de Cádiz hace una apuesta decidida por la Ciencia? 

-Sí, siendo conscientes de la dimensión de la Universidad de Cádiz, considero que su apuesta es fuerte y prueba de ello es el CEI.Mar. Se fomenta la investigación, la docencia y la divulgación, pero estas cosas llevan su tiempo. 

-A pesar de eso, desde hace años en España el investigador se ha convertido en una figura maltratada, que en muchos casos es acogida con entusiasmo en el extranjero. 

-Lo más duro de mi profesión es formar a gente que vale mucho, que hace su tesis doctoral, realiza estancias postdoctorales en el extranjero y con 30 años y un currículum apabullante, tiene que irse a su casa. Es el aspecto más agrio de nuestro trabajo. 

Nos sorprendería la cantidad de buenos investigadores que están por ahí. En España estamos actuando como si en nuestras canteras, haciendo un símil con el fútbol, estuviéramos formando a futbolistas como Messi o Iniesta y los dejáramos ir gratis. Están siendo productivos para otros países, pero lo que debemos hacer es reincorporarlos. 

-¿Por qué cree que en este país no se cuida a la Ciencia y a los investigadores? 

-Sin duda la crisis afecta a todo. Durante la década de los 2000 hubo una apuesta más decidida por la investigación, pero desde que comenzó la crisis y con los recortes, la investigación fue un área más de las afectadas, como la Sanidad o la Educación. 

Pero hay que tener en cuenta que cuando paras una maquinaria no basta con volver a echarle gasolina unos años después, porque la máquina no empieza a andar de golpe. Todo tiene una inercia. 

Eso se observa en que la intensidad de la investigación, el número de contratos de doctorandos, etc, han caído. Pero debemos tener en cuenta que es a través de la investigación y de la innovación como se pueden conseguir empleos de calidad. 

-¿Esa difícil situación afecta a la caída de estudiantes de ciencias? 

-No, aún hay vocación científica a pesar de todas las dificultades y es algo que me sorprende. Para mí como investigador es un fundamental que mis discípulos me superen. Si de algo me siento orgulloso es del nivel de excelencia de mi grupo de doctorandos. 

-Por último, ¿considera que el gaditano está concienciado con el Medio Ambiente? 

-Hay de todo, pero en general la gente está más concienciada y más involucrada en temas de conservación o de voluntariado medioambiental que en Málaga, por ejemplo. En Facebook existe un grupo de ‘Amigos de La Caleta’ con gente muy concienciada y preocupada por la salud de nuestro entorno y que cuenta con más de 8.000 miembros. La Caleta, lo creamos o no, y pese a estar en un entorno urbano, es una pequeña joya que hay que conservar y preservar.